REHABILITACION DEPORTIVA

La naturaleza competitiva del deporte exige un enfoque agresivo. El deportista es diferente, ya que suele tener una elevada tolerancia al dolor, tiene expectativa de regreso rápido a un alto nivel de competición, no comunica el dolor por miedo a perder minutos de juego o retribución monetaria… es importante por tanto concretar un plan de tratamiento rehabilitador cuyo objetivo es la reinserción precoz y segura.

Para ello, se debe abordar la rehabilitación a nivel global y funcional. El movimiento del cuerpo humano se desarrolla por patrones. Cuando una estructura está alterada, toda la cadena de movimiento puede verse afectada. Por ejemplo, si hay un déficit en la estabilidad de la zona lumbo-pélvica, esto puede tener repercusión en la estabilidad de otras partes del cuerpo como puede ser la rodilla. Con lo cual, el enfoque debe ser global a la hora de realizar el tratamiento de una lesión específica. La intensidad del programa rehabilitador debe ser proporcional al proceso curativo.

Los plazos para la vuelta a la actividad pueden variar dependiendo del nivel competitivo (amateur, profesional o de élite) de cada deportista. Ya que las demandas físicas, psicológicas, laborales e incluso sociales también serán distintas.

PATOLOGÍAS MÁS FRECUENTES

Hombro

  • Lesiones del labrum
    • Lesión de Bankart
    • Lesión de SLAP
  • Lesiones traumáticas
    • Luxaciones
    • Fracturas
  • Patología del manguito de los rotadores (sobretodo tendinopatía del supraespinoso)

Pelvis

  • Pinzamiento (impingement) femoro-acetabular
  • Osteopatía dinámica de pubis
  • Entesopatías (inflamación del tendón en su inserción)

Rodilla

  • Lesiones ligamentosas
    • Ligamento Cruzado Anterior
    • Ligamento Cruzado Posterior
  • Lesiones meniscales y cartilaginosas
  • Tendinopatías
  • Condropatía rotuliana

Tobillo y Pie

  • Fascitis plantar
  • Esguince e inestabilidad de tobillo
  • Fracturas: tibia, peroné…

Lesiones musculares

Lumbalgias y cervicalgias mecánicas

En el servicio de rehabilitación del Hospital Quirón ofrecemos un tratamiento personalizado para cada lesión específica, sin olvidar el concepto de globalidad del cuerpo.

El tratamiento de rehabilitación de una lesión deportiva, según la situación clínica, puede realizarse a nivel hospitalario, ambulatorio, y en fases avanzadas puede completarse con una fase de readaptación al esfuerzo, la cual, se prepara al organismo para afrontar las demandas físicas que su actividad deportiva  requiere.

La práctica deportiva conlleva lesiones tanto traumáticas como por sobreuso. Las lesiones traumáticas se producen por las acciones del mismo deporte, así los deportes de contacto son más proclives a estas lesiones, mientras que las lesiones por sobreuso se pueden producir en cualquier tipo de deporte y están relacionadas con la cantidad y calidad de tiempo de práctica deportiva.

Las lesiones deportivas pueden afectar a las siguientes estructuras:

1. Músculo: Son la parte motora de las extremidades y que sirven para producir el movimiento articular. Las lesiones se pueden producir por un traumatismo irecto, de forma indirecta por estiramiento o por un mecanismo excéntrico, o por un traumatismo directo. El tratamiento se orientará dependiendo del grado y del estado de la lesión, en mejorar el dolor, realizar estiramientos para dotar de una buena elasticidad la zona lesionada y en la incorporación progresiva de un trabajo muscular excéntrico.
2. Tendones: son las estructuras que unen los músculos a los huesos y sirven de transmisión de la fuerza de los músculos. Las lesiones se suelen producir por sobreuso. El tratamiento será muy similar al de una lesión muscular, mediante estiramientos y ejercicios excéntricos.
3. Lesiones articulares. Dentro de las articulaciones encontramos diferentes estructuras que pueden lesionarse:

– Cartílago articular. Es el tejido que sirve fundamentalmente para reducir la fricción en el movimiento articular. Su lesión o deterioro conduce a la degeneración articular o artrosis. Se puede afectar de forma traumática o sufrir enfermedades como la osteocondritis disecante.
– Meniscos-labrum: Son las estructuras que se localizan entre las superficies articulares y su misión fundamental es la amortiguación de las fuerzas articular y aumentar la congruencia de la articular. Su lesión produce dolor articular, bloqueos y la producción de líquido articular. En la cirugía meniscal es fundamental conservar la mayor cantidad que se pueda ya que la falta de menisco o labrum puede desencadenar la degeneración del cartílago articular.

En ambos casos, el tratamiento consistirá en obtener un correcto trofismo y tono muscular y un buen equilibrio de toda la cadena cinética de la extremidad, para que la transmisión de cargas que sufre la articulación esté bien distribuida.

– Ligamentos: Los ligamentos son las estructuras que tienen como misión fundamental ayudar a dar estabilidad a las articulaciones. Una lesión de los ligamentos no solucionada provocará inestabilidad articular y finalmente deterioro del cartílago articular y artrosis. Existen ligamentos que por su función son fundamentales para poder desarrollar actividades de pivotaje como en el fútbol, destacando el ligamento cruzado anterior de la rodilla, que en el deportista precisa su reparación quirúrgica para poder reinsertarse a la práctica deportiva. Otros ligamento como el ligamento lateral interno de la rodilla o el lateral externo actualmente no precisan cirugía y con la aplicación de PRP (plasma rico en plaquetas), inmovilización y una correcta fisioterapia se consiguen excelentes resultados.

En las lesiones ligamentosas, el tratamiento debe ir enfocado a conseguir una buena estabilidad de la articulación afectada. Esta se consigue mediante el refuerzo muscular de toda la cadena motriz y mediante ejercicios propioceptivos.

– Sinovial: La membrana sinovial es el tejido que recubre toda la articulación y su inflamación conlleva una sobreproducción de líquido sinovial que se conoce como derrame articular. Se puede afectar por traumatismos, asociada a otras patologías articulares o a enfermedades reumáticas como la gota o las artritis.

En el caso de las sinovitis, el tratamiento fisioterapéutico consistirá en medidas antinflamatorias (crioterapia, compresión…), para después pasar a una fase de recuperación de la función (aumento de la masa muscular, propiocepción, rango de movilidad…)

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